Un día para las aves

Con las primeras luces del amanecer sobre los paisajes del Perú, la naturaleza despierta entre cantos. Desde los bosques nubosos que rodean Machu Picchu hasta las profundidades de la Amazonía, miles de aves anuncian el inicio de un nuevo día.

En Global Big Day, este ritual cotidiano se convierte en parte de algo mayor. Organizado cada año por el Cornell Lab of Ornithology a través de eBird, este evento reúne a observadores de aves, investigadores y entusiastas de la naturaleza de todo el mundo con un mismo propósito: registrar la mayor cantidad de especies posible en 24 horas.

Este año, el 9 de mayo, los Explorer Guides de Inkaterra participaron de esta iniciativa desde dos de los ecosistemas más emblemáticos del Perú.

159 especies registradas en un solo día

Desde Inkaterra Machu Picchu Pueblo Hotel hasta Inkaterra Reserva Amazónica, nuestros Guías Exploradores recorrieron el día observando y documentando la extraordinaria riqueza avifaunística del país.

Al cierre de la jornada, se registraron 159 especies, entre ellas el gallito de las rocas, ave nacional del Perú.

Estos registros formaron parte del destacado desempeño del país durante esta edición del Global Big Day. Con 1,439 especies registradas en un solo día, Perú alcanzó el segundo lugar a nivel mundial, reafirmando su posición como uno de los grandes destinos para la observación de aves.

Con cerca del 20% de las especies de aves del planeta, Perú reúne una diversidad excepcional de ecosistemas —desde la costa del Pacífico y los Andes hasta los bosques nubosos y la cuenca amazónica— consolidándose como un referente global para el avistamiento de aves y la investigación científica.

Un compromiso que trasciende el evento

Global Big Day va más allá de una fecha en el calendario; refleja un compromiso constante con la conservación, la investigación y la protección de los ecosistemas.

Solo en Inkaterra Machu Picchu Pueblo Hotel se han registrado 317 especies a través de eBird. En las áreas de conservación y zonas de influencia de Inkaterra, el número supera las 900 especies: una expresión extraordinaria de biodiversidad comparable con la de países completos.

Junto con Inkaterra Asociación, estos esfuerzos trascienden la observación mediante iniciativas de monitoreo y anillamiento de aves a largo plazo, que generan información científica valiosa para la conservación. Este trabajo continuo amplía el conocimiento sobre la ecología y dinámica poblacional de las aves, mientras contribuye al establecimiento de áreas locales de conservación, involucra a las comunidades en la protección de especies endémicas y ayuda a preservar rutas migratorias para aves estacionales.

Cada registro aporta a una comprensión más profunda de los ecosistemas del Perú y fortalece el compromiso de conservación que Inkaterra impulsa a largo plazo para proteger los hábitats que estas especies necesitan para prosperar.

Siguiendo el recorrido de las aves:

Para quienes visitan Perú, Global Big Day es también una invitación a vivir experiencias que se extienden mucho más allá de una sola jornada.

Muchas de las especies registradas durante el evento pueden observarse durante todo el año a través de nuestras experiencias de observación de aves, lideradas por nuestros gupias epxloradores cuyo conocimiento del entorno permite descubrir cada destino desde una perspectiva más profunda.

Ya sea entre los bosques nubosos de Machu Picchu o en el corazón de la Amazonía, cada recorrido abre una nueva forma de conectar con la biodiversidad extraordinaria que define el patrimonio natural del Perú e inspira la conservación, la investigación y la exploración.

Cabo Blanco, a través de los ojos de Heather Jasper

Hay viajes que duran unos días y otros que permanecen, cambiando en silencio la forma en que recordamos un lugar. Para Heather Jasper, Perú comenzó como un destino más en el mapa y terminó convirtiéndose, poco a poco, en algo cercano a un hogar.

Nacida en Seattle, pasó de la enseñanza a la escritura y los viajes, con publicaciones en medios como BBC Travel y Fodor’s Travel. Lo que iba a ser una estancia temporal en Perú se volvió permanente cuando la pandemia de COVID-19 cambió sus planes. Desde 2019 vive en Cusco y ha recorrido gran parte del país.

Después de años viajando, sentía que pocos lugares podían sorprenderla. Hasta que llegó a Cabo Blanco.

Foto: Heather Jasper

Donde el desierto se encuentra con el Pacífico

En la costa norte del Perú, donde el desierto se encuentra con el Pacífico, Inkaterra Cabo Blanco no se percibe como una llegada, sino como un cambio sutil en la atmósfera. Las colinas secas se suavizan con el viento salado, la luz se abre en el horizonte y el océano aparece de pronto: inmenso, sereno, continuo.

Este tramo del Pacífico tiene una historia que lo distingue del resto del Perú”, reflexiona Heather.

Ecos de Hemingway

La historia no está en monumentos, sino en fragmentos dispersos.

En los años 50, Cabo Blanco se convirtió en un punto de atención mundial por la pesca del marlín gigante, atrayendo a aventureros y escritores, entre ellos Ernest Hemingway, quien se alojó en el Cabo Blanco Fishing Club en 1956. Aún quedan vestigios de esa época mar adentro, como la embarcación Miss Texas, parte de sus expediciones de pesca y hoy en proceso de restauración. Para Heather, no fue tanto un encuentro con el pasado como un reconocimiento silencioso entre historia y lugar.

Como escritora, me emocionó ver el barco con el que pescaba Hemingway, el Miss Texas”, comenta.

Pero lo que realmente se quedó con ella no fue el mito..

Donde las historias siguen vivas

En el restaurante Cabo Blanco, Heather conoció a Orlando, el chef, cuyo padre había trabajado como bartender en el Fishing Club durante las visitas de Hemingway. Creció escuchando relatos donde la realidad y la leyenda se entrelazaban: pescadores regresando del mar y la presencia discreta de una figura literaria icónica.

Entre recuerdos y sonrisas, surgió un nombre.
Le decían Papá”, cuenta Orlando.
No Hemingway. Solo Papá: un nombre que acerca la leyenda a lo cotidiano.

Foto: Heather Jasper

Una estadía moldeada por el lugar

Esa misma sensación de cercanía se extendió a su propia experiencia en Inkaterra Cabo Blanco.

Trece suites frente al océano miran un tramo de costa desierta donde el desierto y el mar se encuentran sin interrupción. Reconocido recientemente en la Hot List 2026 de Condé Nast Traveler, el hotel se percibe como una extensión natural de su entorno, más que como una estructura impuesta sobre él.

Durante su estadía, Heather conoció el trabajo de conservación que realiza Inkaterra Asociación en la zona, incluido el proyecto de restauración de ostras perleras: un esfuerzo por recuperar una especie que alguna vez definió este tramo de costa, y otra capa en la historia silenciosa del lugar.

Para Heather, no fue el reconocimiento lo que importó, sino el detalle. Ese que revela un lugar que presta atención.

No puedo recomendar Inkaterra Cabo Blanco lo suficiente”, comenta Heather.
Las suites se ubican sobre una playa desierta, más limpia y virgen que cualquier otra que haya visto en Perú. Mi suite transmitía una sensación de lujo discreto, especialmente la piscina privada. La comida fue excelente, en particular el menú del almuerzo, que detalla con precisión la pesca del día.

Tras años recorriendo el Perú, llegó sin esperar mucho más que un destino remoto. Lo que encontró, en cambio, fue algo más perdurable: un lugar marcado por la leyenda de Hemingway, donde las historias continúan moviéndose entre las personas, la memoria y el paisaje, con la misma fuerza que el oleaje del océano.