14/01/2026
Algunos momentos no piden ser planeados.
Solo piden presencia: sentarse uno frente al otro,
dejar que el mundo se aquiete
y permitir que la conexión surja de manera natural.
En el Valle Sagrado, el día comienza con suavidad. El aire de la montaña despierta los sentidos y la luz se abre paso sobre el paisaje andino. En Inkaterra Hacienda Urubamba, las caminatas tranquilas y el primer café de la mañana se convierten en rituales compartidos. A medida que la luz se extiende sobre el valle, una mirada y una sonrisa silenciosa dan paso a conversaciones que fluyen sin prisa, siempre acompañadas por la presencia serena de los Andes.

En el bosque de nubes, el mundo exterior se desvanece lentamente. En Inkaterra Machu Picchu Pueblo Hotel, una sensación de aislamiento natural se despliega a solo minutos de una de las siete maravillas del mundo. Paseos de la mano por exuberantes senderos y cenas íntimas a la luz de las velas crean espacio para momentos significativos, inesperados, pero profundamente memorables.

En Cusco, la experiencia se vuelve introspectiva. Tras los muros de piedra de Inkaterra La Casona, una mansión del siglo XVI, el bullicio de la ciudad queda atrás. La chimenea encendida, la luz tenue de las velas y un cóctel de Pisco cuidadosamente preparado acompañan conversaciones profundas y silencios compartidos: naturales, íntimos y esenciales.

El viaje continúa hacia la Amazonía, donde la naturaleza marca el ritmo. En Inkaterra Reserva Amazónica o Inkaterra Hacienda Concepción, los días transcurren al compás del río y el pulso de la selva. Atardeceres compartidos, rituales restauradores y la riqueza del entorno invitan a reconectar, renovar energías y fortalecer la unión.

Ya sea eligiendo tiempo para el otro de manera intencional o permitiendo que un momento significativo surja sin planearlo, todo forma parte de la experiencia. En Inkaterra, cada destino está pensado para crear una pausa solo para dos, donde la conexión se siente natural y espontánea.
No hace falta planearlo.
Solo llegar.
Comience su viaje romántico con Inkaterra.